Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN

Pana-Pana, que quiere decir "ayuda mutua" en el idioma local, es el nombre de la contraparte con la que alterNativa ha trabajado desde 1991, año en que se creó esta asociación indígena de carácter multicultural con el objetivo de promover el reasentamiento y el autodesarrollo de las comunidades indígenas de la zona, hasta el 2002.

El área donde hemos trabajado con las poblaciones indígenas Miskitos y Sumos está situada en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), en Nicaragua. El río Wangki (o río Coco) ejerce de frontera entre la moskitia del Norte de Nicaragua y del Sur de Honduras. En esta zona está el bosque tropical más grande de Centroamérica, y el río y sus afluentes condicionan tanto el paisaje como la manera de vivir en la región. El transporte, por ejemplo, se realiza mayoritariamente con lanchas, a causa también del aislamiento que se ha padecido siempre en la zona por parte los gobernantes.

Los miskitos tienen un patrón de asentamiento en pequeñas comunidades a lo largo del río, que determina las pautas de relación social y los intercambios socioeconómicos entre las comunidades. Estas tienen un sistema de organización comunitario en el cual destacan el "síndico", el juez de mesa, el coordinador, el consejo de ancianos y el pastor. Se caracterizan por una economía de subsistencia basada en productos locales como el arroz, el frijol y la banana, y actividades complementarias, como la búsqueda de oro y pequeñas ventas de productos externos. Pero en general, el desarrollo precario de las comunicaciones en el área dificulta los intercambios comerciales.

Durante el conflicto armado de los años ochenta, la zona del río Wangki fue el escenario más violento del país. La gran parte de su población, indígena en su mayoría, fue deportada a diferentes asentamientos alrededor del país o se refugió en Honduras. El proceso de retorno de estas personas todavía no ha finalizado, y se ha realizado en condiciones de precariedad y abandono.

Pero las comunidades Miskitas y Sumos siguen buscando formas alternativas de llevar a cabo su propio desarrollo. A través de Pana-Pana, se trabajó en proyectos integrales poniendo énfasis en:

- la autoconstrucción de viviendas y escuelas

- la electrificación de escuelas y centros de salud mediante placas solares,

- la mejora de la comunicación local a través de la radiofonía,

- la salud preventiva y la recuperación de la medicina tradicional.

El 1998, el huracan Mitch causó repercusiones serias que se trabajaron específicamente en el ámbito de:

- la autoreconstrucción comunitaria de viviendas

- la formación ambiental y la reforestación