Cooperación con Pueblos Indígenas

Las organizaciones de pueblos indígenas, así como los movimientos sociales en América Latina, son amplios y diversos. Las organizaciones indígenas no son homogéneas y no se pueden relacionar ni pensar desde una mirada única, puesto que aparecen bajo una variedad de contextos y suceden en regímenes democráticos o autoritarios y en estados federales o centralizados.

Desde los periodos coloniales y postcolonials, los pueblos indígenas se encuentran inmersos en sistemas políticos ajenos y externos, definidos por los respectivos estados. En estos contextos, se siguen produciendo varias maneras de opresión, marginación y exclusión que permiten la apropiación de sus tierras ancestrales, la extracción de sus recursos naturales y la degradación del medio ambiente.

Enfrente este contexto de empobrecimiento en un sentido amplio, desde finales de los años ochenta se enfatizan las reivindicaciones y demandas de los pueblos indígenas hacia sus respectivos estados nacionales y hacia la audiencia internacional.

Consideramos que la reivindicación de la autonomía indígena representa una estrategia activa de articulación por parte de los pueblos indígenas en relación a los estados nacionales y a los organismos internacionales puesto que se entiende como un derecho que los permite ejercer sus formas propias de organización social, elegir autogobiernos, acceder a los territorios y a sus recursos de forma colectiva, así como mantener y difundir su propia cultura y organización política.